jueves, 10 de septiembre de 2015

El relato de la sombra


Te fuiste erguido y sintiendote un guerrero.
Que valiente y aguerrido!
que admirable y digerido...
a donde vas?

Corriendo espiralado lejos de ti mismo,
evitando el encuentro con lo mismo,
que en el mimetismo ridiculo del encuentro te pierde...
donde vas?

Pensas que llegas lejos,
y solo te estancas en el lodo de tu propia soberbia,
te estancas pensando en tus logros malignos.

Correeeee.
No te preocupes que estoy a la vuelta,
disfrazada en otro cuerpo y en otros ojos te espero,
no se escapa de la mismidad, ni de la tormenta.

Te espero, el tiempo es mio,
soy la muerte,
la muerte de tu ego enloquecido.

Protegete como quieras
colgate toda la carroceria de armaduras ridiculas e incomodas,
que en una sola rafaga se soplan.

Nos vemos cuando te encuentre de nuevo desnudo y aterrado entre mis piernas.

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