Mientras el planeta con alas iba para atras,
mi hermoso niño bendito me llevaba de la mano hacia adelante,
me abria los caminos y los pensamientos,
me bendecia con la presencia del maestro, y despertaba el propio pudiendo reconocer el espejo...
Observar las alas de mi niño y dejarlo volar,
reconocer su individualidad, a pesar de haberlo creado en mi vientre,
y muchas veces sentir que es un pedazo de mi.
Recibir con alegria la alegria de la madre, de la madre de la madre,
y honrar a la madre de la madre de la madre de mi madre...
danzandole... cantandole... revolucionando con toques de tambor...
La emocion de conectar con mis raices, despliega mis alas, y las de mi niño,
la seguridad de la tierra, nos da el empuje para volar...
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